martes, 29 de mayo de 2012

2° Big Brother


Big Brother


Unos días en ese colegio y So Eun pensaba que los niños ricos eran muy ariscos, nadie hablaba con ella, excepto Lee JunHo, su compañero delante de ella Wooyoung, aunque él lo hacía por que JunHo era su amigo, pero en realidad era un chico tímido y muy amable. Caminaba con su madre, como los otros días, solo que esta vez llevaba algo especial para los chicos. Clases de ingles, la profesora parecía fascinada con la fluidez con que So Eun se expresaba, por lo mismo se había transformado en la preferida de esa clase y de otras más, lo único que no se podía comprar era la inteligencia innata de algunos niños y eso lo sabían los buenos profesores, los demás la miraban con malos ojos, no creían que esa niña encajara entre los hijos de buenas familias. El timbre sonó y como siempre sus dos compañeros se marcharon del salón, dándole apenas tiempo para sacar dos bolsitas de papel, pobre So Eun, salió corriendo con su pequeño presente, los diviso a lo lejos y siguió en la carrera para alcanzarlos, tropezó con un chico pero solo le pidió disculpas para seguir su carrera, ¿A dónde iban?, ya estaba cansada cuando llego al jardín trasero.

-JunHo, Wooyoung..- les llamo a los dos, acercándose a ellos con la respiración agitada.- ah… ¿Por qué vinieron tan lejos?...-

- ¿Qué haces? Porque nos seguiste…- le dijo JunHo con el ceño fruncido, parecía molesto o preocupado… ella no supo diferenciar entre esas dos emociones.-

-jajaja tomen…- les dijo tendiéndole la bolsa a cada uno de ellos, era su manera de agradecerles, hasta el momento solo ellos se mostraban amable y pues… siempre le gusto hacer amigos, pero aquí las cosas eran más difíciles.-

Los chicos intercambiaron miradas, era extraño para ellos recibir algo tan… barato, incluso la bolsa parecía sacada de una tiendita. El primero en tomar su bolsa fue Wooyoung, JunHo se la arrebato abriéndola, So Eun esperaba ver la reacción de los dos y nuevamente Wooyoung se adelanto.

-¿Qué es?...- lo saco viéndolo, era una bolita de masa y estaba decorada con semillas, tenía un olor dulce, agradable.-

-Pan de Luna… los hice para ustedes…- le dijo orgullosa, era una receta de la abuela, su mamá le ayudo a hornearlos y su padre le dio el visto bueno al sabor.-

-¿tú… los hiciste para nosotros?...- JunHo no podía creerlo, nadie le había dado algo que no se comprara, ni siquiera su madre.-

-claro que sí, no puedes comprarlos fácilmente… tienes que hacerlos.- le respondió orgullosa de su trabajo.-

- gracias…- le dijo Wooyoung mientras partía el pan y revelaba su interior.- wo… está lleno de dulce..- dijo mientras lo mordía.- sabe bien.- y siguió comiendo el dulce.-

JunHo parecía reacio a probarlo pero en vista de que su amigo lo hizo… pues le qué más daba, una vez que la masa se quedo en su boca no se arrepintió de hacerlo, era dulce y estaba relleno con frutas, delicioso, primera vez que comía algo como eso, ¿acaso la comida de los pobre era deliciosa?. No alcanzo a responder esa pregunta cuando sus ojos que siempre parecían cerrados se abrieron de puro susto.

Detrás de So Eun estaba nada menos que Nichkhun, acompañado de otros dos chicos altos… pero eso no importaba lo único que importaba era la cara que tenía Nichkhun, miraba a JunHo con decepción y asco, ¿Cómo su hermano menor estaba comiendo esa porquería?.

-tú, ¿Cómo te atreves a hacer eso?..- le dijo a So Eun empujándola, era mayor y no tuvo que hacer mucho para que la niña se fuera al suelo de rodillas, ella no entendía que pasaba o que había hecho para merecer ese trato.- eso es basura..- le dijo a su hermano y con un manotazo arrojo el pan dulce que tenía, no hizo falta repetirlo para que Wooyoung lo tirara por su cuenta.-

-es comida!..- le dijo So Eun poniéndose de pie con las rodillas llenas de tierra.- y tu eres un maleducado…- el segundo error que ella cometida en el día, toda la escuela sabía que Nichkhun era intocable, que no debías meterte con él si deseabas tener una vida feliz porque a sus ocho años era un chico insoportable.-

-¿Qué has dicho?..- le pregunto mientras se reí.- tú vienes de la misma basura que esa comida, no deberías siquiera hablar!...-

- yo digo lo que quiero y no puede impedirlo…- a ella no le gustaba que las personas le hablaran de esa forma, mucho menos que la agredieran, pero iba a entender que nunca debió abrir la boca.-

- jaja si?.- se agacho tomando tierra húmeda.- que dijiste basura…- si piedad le arrojo la bola de lodo en la cara, pero no se quedo solo con una, tomo enseguida otra y la arrojo en su informe..- es mejor que te largues de Aquí!..- le grito.-

Para entonces So Eun estaba llorando, la tierra le había caído en los ojos y habían varios niños mirando la escena, pronto sintió la risa y las burlas, ¿Por qué nadie la ayudaba?, salió corriendo cuando otra bola de lodo le pego en las piernas. Corrió hacia dentro de la escuela, todos se reían cuando pasaba ella, nadie la ayudaba, solo la señalaban, se metió detrás de unos botes de basura hasta que sonó el timbre y el silencio le hizo compañía, no su ojo izquierdo le dolía mucho y no quería moverse de allí, estaba toda sucia… ¿Cómo iba a volver a su casa así?. Cayo un papel a su lado y una mano lo recogió, So Eun escondía su cara entre los brazos, seguro él también iba a ponerse a reír.

-¿Qué te paso?...- era la vos de un chico, So Eun movió su cabeza negando para que se fuera, en este lugar a nadie le importaba que ella sufriera, todos eran malos y crueles.- hey! Niña… ¿estás bien?...-

-Déjame…- le pidió con su voz entrecortada, estaba llorando y eso aliviaba un poco el dolor de su ojo.-

- hey no puedes quedarte así…- le dijo corriendo el basurero y la movió tocando su hombro.- ven… no puedes quedarte aquí…-

So Eun no quería moverse, pero el chico siguió insistiendo hasta que la puso de pie, no se burlo de ella, con una mano en su espalda la fue guiando, no le pregunto nada ni siquiera hablo, solo la llevo caminando hacia la enfermería. Cuando entraron no se encontraba la enfermera, el rasco su cabeza y la llevo hasta un lavadero, So Eun cerraba con fuerza su ojo, mientras él lavaba su cara con agua.

-tienes que abrir el ojo…- le dijo con la mano llena de agua.- anda confía en mí..- la voz de él era agradable, así que con dolor abrió su ojo y el empezó a lavar una y otra vez su cara hasta que el dolor se fue quitando.- vez…- lo escucho reír y volvía a llorar, hasta empezaría a burlarse.- no, espera no llores..- le pidió mientras secaba el rostro de ella.- wo… sí que eres linda!...- ahora podía verlo, era un chico mayor, con ojos grandes y su cabello era castaño, pero tenía una mirada amable.- ven, tienes que quitarte ese lodo…-

El chico se humedeció una toalla limpiando no solo su cara, sino también sus piernas con cuidado, entre tanto hacia alguna que otra pregunta, cosas que ni siquiera importaban como; ¿Qué animal le gustaba?, o su comida favorita. Era la primera persona realmente amable que había conocido, So Eun se sorbía la nariz e inclusa la hizo sonreí.

-ves, no es tan difícil… ahora quédate aquí, iré a buscar un uniforme limpio…- la miro pensativo.- aunque no voy a explicar que sea de mujer.- eso ultimo los hizo reír a ambos.-

-muchas gracias…- le dijo ella mientras se quedaba quita en la camilla, solo tuvo que esperar unos minutos y ya estaba de vuelta con ropas limpias, ¿de dónde las había sacado? Pues quien sabe, era lo más lindo que nadie había en esta escuela había hecho por ella.-

-anda, cámbiate para ir a clases…- cerro las cortinas de la camilla dejándola a solas.- ¿puedo preguntarte algo?..- So Eun estaba terminando de cambiarse la camisa y arreglar la corbata de moño.- ¿quien te hizo eso?…- la pregunta la dejo triste, ella no sabía el nombre del chico, pero nunca se olvidaría de su cara.

-no lo sé…- le respondió abriendo la cortina, se veía mejor que cuando llego, con el cabello suelto y la cara bien lavada, no quedaba ni rastros del lodo ni de la tristeza.- pero ya no importa…- alzo los hombros sonriendo.- ¿Cómo te llamas?...-

-Kim Hyung Joon, pero puedes llamarme oppa…- le dijo en broma, a lo cual ella se sonrojo divertida.- ah! Ves te dije que eras linda…-

- Muchas gracias Hyung Joon – hizo una reverencia sincera.- mi nombre es Choi So Eun..-

Para el bien de ella, Hyung Joon le llevo a su salón de clases, fue él quien le dio la explicación a la profesora así que no tuvo problemas para entrar tarde a clases, aunque pasar junto a sus compañeros de banco la hizo sentirse miserable, ninguno de los dos chicos había intervenido para ayudarla, eso la ponía muy triste, pero recordar lo último que le dijo Hyung Joon la sacaba de la tristeza “si tienes problemas solo búscame, tercer piso clase b”.

Al día siguiente fue a clases como si nada pasara… su madre no se dio cuenta del cambio de uniforme, tampoco noto el desanimo de su hija, ya que So Eun seguía mostrando un entusiasmo único al acudir a la escuela pero apenas su madre se marchaba la niña ponía un semblante sombrío, dirigirse al salón era algo difícil, muchos de los niños seguían comentando lo que paso ayer, pero si no les prestaba atención todo desaparecería. Llego a la sala y paso derecho a su asiento, no saludo a ninguno de sus compañeros ni siquiera a Wooyoung que la miraba con ojos de cachorro. Las clases empezaron puntuales y entre medio de las lecciones sentía que JunHo la miraba, claro que ella no giro su cabeza, se distraía mirando por la ventana hasta que el timbre sonó. Se puso de pie para salir corriendo al baño y esconderse.

-So Eun…- le llamo JunHo cuando ella cruzo por su asiento, se detuvo por cortesía pero antes de darle tiempo para que hablara una persona estaba en la puerta de su sala, era Hyung Joon sonriendo radiante.-

-hey! So Cute…- le dijo desde la puerta llamando la atención de las chicas, era apuesto y al parecer popular entre sus compañeras, ya que todas la miraron con envidia, pero So Eun se quedo mirándolo sorprendida de verlo, pensó que él solo se había compadecido de ella.- te traje esto…- levanto su mano con una bolsa muy linda color rosa, del estilo de una chica.-

-¿Por qué?...- le pregunto acercándose y olvidando por completo a JunHo quien miraba la escena más sorprendido que So Eun, ¿Cómo es que ella lo conocía y porque le llevaba un regalo?. Ella se acerco tímida a él pero entonces Hyung Joon tomo su mano y puso la bolsa en las de ella.-

-Porque es divertido, además no podía dejar esto abandonado..- se acerco a su oreja para susurrarle al oído.- es tu uniforme.- le guiño el ojo mientras se reía y veía con gracia como ella se sonrojaba.- ah! Eres tan linda que dan ganas de abrazarte…- al escuchar esto, las chicas soltaron una exclamación, por supuesto que no la abrazo, no quería causarle problemas a la niña.- ya me voy, pero mañana ven a verme al tercer piso…-

-si, Hyung Joon – le dijo mirando como se marchaba, quizás era el único amigo real que iba a tener en esta escuela, Sonrió apretando los labios y volviendo a su puesto, claro no sin pasar por los ojos de todas las chicas y algunos chicos, que el sunbae Hyung Joon la considerara bonita era un alago que muchas chicas ni soñaban en recibir.-

Se dejo caer en la silla y a pesar de que los dos chicos la seguían viendo ella no se percato de la mirada de ellos, solo se sentía feliz, abrió la bolsa para ver su uniforme pero más sorpresas, no solo estaban sus ropas sobre ellas estaba un pequeño osito, se lo quedo mirando un tiempito antes de sacarlo entre sus manos llevaba una tarjetita, no podía dejar de sonreír, era tan adorable que apenas lo tuve en frente las chicas que seguían curiosas exclamaron sorprendida. Todos estaban curiosos y deseaban leer lo que estaba escrito en la tarjeta pero la única persona que puede hacerlo fue So Eun; “las niñas lindas no deben llorar, así que Teddy cuidara de ti cuando yo no lo pueda hacer”. So Eun abrazo al osito ante la mirada celosa de JunHo, quien se levanto molesto de su asiento, hace unos días atrás ella le daba regalos a él y ahora estaba recibiendo cosas de ese otro chico, ¿Quién se creía que era ella? Acaso una princesa de cuentos. De cerca lo siguió Wooyoung, parecía que su amigo se había tomado a mal toda la escena de So Eun con el sunbae Hyung Joon.
Pero ese no era el verdadero problema, cuando iban por el pasillo su hermano mayor lo encontró, casi nunca se hablaban en la escuela pero desde lo ocurrido ayer Nichkhun estaba al pendiente de su hermanito, no quería verlo mesclado con basura de clase baja como esa chica. JunHo bajo la mirada, no habían hablado en casa y no quería hacerlo en los pasillos de la escuela, había estado muy mal lo que le hizo a So Eun, ella no había hecho nada para que él la tratara de esa forma, además el no era su padre, no tenia porque tomar medidas para “corregirlo”.

-¿espero que te sirva de lección? – le dije con el ceño fruncido y cruzándose de brazos.- si vuelvo a verte cerca de esa mugrosa te prometo que seré aun peor…- le dio un golpe con su dedo en la frente a JunHo y se marcho, no tenía nada que más que hacer, entonces se marcho con su grupo de amigos mientras su hermanito le dedicaba la primera mirada de odio.-

-¡Ah! ¡Lo odio!...- grito agarrando su cabello rizado. Wooyoung puso su mano en el hombro de su amigo, estaba frustrado al verla a ella con ese otro y además no podía hablarle por que su hermano se lo tenía prohibido… ¿Qué clase de mundo era este?, porque no podía tener los amigos que deseara.-

Para So Eun el día se quedo como un lindo recuerdo, gracias a Hyung Joon sunbae podía ser feliz, jugando tranquilamente en su banco con su nuevo juguete favorito. En cambio JunHo se quemaba con sus emociones, era difícil para los adultos lidiar con los celos y los rencores, para un niño era casi imposible por eso se desquito pateando la bolsa que So Eun dejo a su lado, ella simplemente lo ignoro, no le importaba lo que hiciera, él no la había defendido ayer… para ella él no estaba cerca de ser su amigo.

Los días pasaron casi iguales, Hyung Joon venía a saludarla a la sala y siempre le traía un caramelo o algo para hacerle recordar que tenía un buen amigo esperándola en el tercer piso, pero ella no se atrevía a subir, no quería encontrarse con el chico del lodo y para colmo, JunHo se comportaba cada vez peor con ella, siempre la hacía quedar en ridículo cuando podía, pero So Eun no era una chica tonta, no caía en el juego y se dedicaba a mirar por la ventana para evitarse problemas. Hoy era diferente, ¿Por qué?, pues hoy había pasado un mes desde que conoció al sunbae, así que le había pedido a su madre ayuda para preparar un almuerzo, So Eun se había esforzado mucho para hacerlo delicioso y apenas sonó el timbre tomo el almuerzo y se levanto, pero en su camino se puso JunHo.

-¿Qué sucede?...- le dijo ella sonando indiferente.-

-¿Dónde llevas eso?...- le pregunto enfadado y señalando la caja de almuerzo.-

-no tengo que decírtelo…- y paso de largo por su lado, sabía que él estaba molesto con ella, ¿pero porque?, ella había sido la víctima y nadie más que sunbae le había ayudado.-

JunHo patio la silla delante de él, su amigo salió a calmarlo, era primera vez que lo veía tan molesto ¿Qué le estaba pasando a su amigo? Mientras tanto So Eun subía las escaleras, se había adelantado a su amigo, pero estaba nerviosa, era primera vez en muchas semanas que se atrevía a pasear por la escuela. Cuando llego al pasillo se sintió abrumada, pero no se acobardo para nada, como siempre escucho cuchicheos pero no les prestó atención.

-So Eun-sii – escucho por detrás de ella, se giro un poco asustada pero se encontró de inmediato con la persona que buscaba, sunbae sonreía tan amable como siempre, pero no estaba solo, iba acompañado de otro chico casi de la misma edad.-

-Sunbae…- le dijo muy feliz, avanzando hacia él. Respiro profundamente y extendió el almuerzo para él, era la primera vez que le entregaba un almuerzo a un chico, pero se lo había ganado, la única persona que la hacia sonreír en esa escuela merecía eso y mucho más.- lo hice para ti…- le dijo ignorando las miradas de sorpresa de los demás, parecía toda una proeza, nadie regalaría un almuerzo eso era tan… de pobretones.-

-¡wo! Siempre quise algo así…- le dijo tomando su comida con los ojos brillantes.- ves a lo que me refiero Sang Bum, ella es verdaderamente especial…- le dijo tocando la cabeza de So Eun y revolviendo su cabello, se sentía bien tener una caricia del sunbae.- tan adorable como un conejito bebe jajaja..-

-sí…- le dijo su amigo con un poco de sorpresa, desde hacían semanas que su amigos se dedicaba a ponerle atención a este niña, debía reconocer que era una cosa muy linda pero no le veía el atractivo hasta hoy, era simple, lo siempre y original. Le dio un golpe en las costillas con su codo, no se había tomado la molestia de presentarlos.-

-¡ah!, ok… ya.- le dijo tocando su costilla.- So Eun-sii este es mi amigo Kim Sang Bum…- le dijo presentando al chico de sonrisa encantadora, se veía casi tan amable como el sunbae.- ella es mi hermanita Choi So Eun - los dos niños se saludaron formalmente para luego ser interrumpidos por Hyung Joon, quien quebró todo el protocolo.- ah! Ustedes dos, no estamos en una cena…- siempre usaba lenguaje informal y los tres comenzaron a reír.-

domingo, 27 de mayo de 2012

1° Hello Seúl


Hello Seúl


- Ángel!!....- Una voz dulce pero fuerte se abría paso entre las nubes y la neblina de la mañana, aunque era muy habitual en ese pequeño pueblo, las personas estaban tan acostumbradas a vivir con el aire del mar y sus cambios de luces por la mañana y la noche. La mujer era joven y con un cabello negro largo y lacio.- Ángel! Tenemos que irnos…- La mujer se llevo las manos a la cintura, esa niña estaba actuando como una cría, a habían tratado muchas veces el tema de la mudanza y aun así, en el último momento se hacia la difícil.-

De todas formas, ese día dejarían Busan para irse a Seúl, le gustara a su hija o no, las cosas habían cambiado para bien de la familia y debían afrontar los cambios juntos. Pero las personas adultas se han olvidado de cómo piensan los niños, y para una niña de seis años los cambios suelen dar mucho miedo. So Eun es una chica como pocas, dulce, amable y sobretodo muy original, no estaba perdida en la niebla, al contrario de lo que pensaba su madre, tampoco estaba haciendo un berrinche, solo estaba disfrutando de su ultimo día en  la cuidad que la vio nacer, para ella esta partida era diferente, dejaba su vida entera en un baúl que quizás nunca volvería a abrir.

La niña seguía parada en la misma roca, en el mismo lugar donde esperaba a que volviera el anciano del mar, ella no tenía abuelos ni hermanos, pero ese anciano siempre le daba un regalo del mar, sea una concha, una estrella… o algo mágico. Como todo todos los días, el anciano llego del mar, con sus cuerpo mojado y la mirada cansada, era un hombre de gestos fuertes pero ojos gentiles, él sabía perfectamente que ese día la niña partía a la cuidad, para él ella significaba la nieta que nunca tuvo, entonces decidió darle algo especial en su partida. So Eun sostenía sus manos nerviosas, sin saber si hablar primero, o que decirle… estaba triste por marcharse, pero aun más despedirse.

-¿ya vas a partir? - el anciano pregunto quedándose de pie al lado de la niña, olía a pescado y mar, pero eso no parecía molestarle a la niña, nunca fue como las chicas que cruzan a su lado cubriendo su nariz, ella solo sonreía y disfrutaba de sus cuentos, cuentos de viejo.-

- sí… mamá quiere que lleguemos temprano…- La niña dejaba notar todo su amor y pena en el hilo de voz que salía de su garganta, tan pequeña, tan dulce.-

- entonces debes irte corriendo…- El anciano escondía su tristeza, los años dejaba muchas huellas, pero esta niña le había revivido el corazón. Metí su mano en el bolsillo del pantalón y saco de su interior una bolsa de papel, era un papel brillante, azul y con estrellas.- recuerda que el mar es muy hermoso, pero también peligroso si no sabes respetarlo…- los ojos de él dieron una última mirada a ese rostro redondo, joven y lleno de estrellas en sus ojos, jamás había creído en los cuentos de criaturas mágicas, pero justo en frente tenía a una hermosa niña con el poder de robarte el corazón.- cuando vengas al mar… espero que vengas a visitarme.- El anciano sonrió mostrando algunos dientes, como casi todo en él estaba opaco, pero gracias a ella tenía fuerza para seguir pasando los inviernos, ilusionado con volver a verla en los vernos.- esto… solo es algo que hice, no es mucho pero… - su mano arrugada sostenía el pequeño regalo para la niña, temblaba un poco, nervios o la ancianidad.- te gustara.-

Sin esperar un gesto de ella se vio envuelto en un cálido abrazo, sus manos no alcanzaban a curri el cuerpo del anciano, pero más que el cuerpo, ella estaba abrazando el corazón de un anciano. Él hombre se sonrió dándole unas caricias a la cabeza de la niña, ese cabello negro brillante y sedoso, era la última vez que tocaría su cabeza, pero en recompensa se quedaba con el cariño de ella.

-no lo voy a olvidar…- So Eun estaba llorando, para ella ese anciano era su abuelo, amaba el olor del mar, amaba como sus manos desenredaban las redes y la voz de él cuando le contaba historias, no quería marcharse pero así era la vida. Lo soltó mientras se sorbía la nariz, tomando la bolsita de papel.- vendré a verlo, se lo prometo abuelo...-

- ya, ya, vete con tu madre…- como ultimo recuerdo le acaricio la mejilla, no quería que la niña siguiera llorando y sabía perfectamente que la madre era una mujer amable, pero aun así debía estar preocupada por su hija.-

La niña se froto los ojos y salió corriendo, su casa estaba a unas cuadras más arriba, y sus ojos seguían derramando lagrimas, sabía que el anciano era fuerte pero temía no volver a verlo jamás… ¿acaso solo eran temores tontos?, pues no lo sabía, solo corría hacia arriba mientras su corazón hacia bump bump. La niebla escondía perfectamente su cuerpo, pero el sonido de sus zapatos retumbaba en toda la calle, para alivio de su madre, ya que seguía de brazos cruzados esperándola. Los ojos de Min So reconocieron la silueta de su hija y sus hombros bajaron recibiendo de golpe a So Eun, venia llorando y sostenía un regalo en sus manos, entonces supo que había estado haciendo su hija y con quien… como buena madre, peino sus cabellos con los dedos a modo de caricia y consuelo.

- ya tenemos que partir..-

No quería ser mala, pero Sang Don estaba esperándolas en el vehículo, todo estaba cargado y empacado, lo único que faltaba era ponerle candado a la puerta y marchar rumbo a su nueva vida. La niña asintió con la cabeza y se aparto de su mamá mientras seguía frotando sus ojos, camino decaído hacia el auto verde gastado y se subió dentro.

- Ángel… - su padre la miro por el espejo retrovisor, pero el rostro fresco de su hija estaba triste y con lágrimas.- te prometo que todo será mejor de ahora en adelante...- sabía que su hija era una niña especial y por su culpa estaba sufriendo, pero deseaba darle una vida mejor en Seúl.-

Su madre subió en el asiento delantero  el motor rugió anunciando la partida, la vecina salió a despedirlos con su mano levantada y la hija de ella también estaba acompañándola, So Eun se despidió entre lagrimas silenciosas y luego miro por largo tiempo el cielo, las nubes seguían grises, no cambiaban en nada… a pesar de todo el tiempo transcurrido, el cielo seguía siendo el mismo. Se acomodo en el asiento y miro nuevamente el papel, azul con estrellas… se sonrió despegando con cuidado el borde superior, con mucho trabajo para no romper el diseño del papel. Una vez abierto miro hacia el interior y la sonrisa de sus labios se lleno de amor, en el fondo del paquete brillaba un collar, apurada saco la cadena y viéndola a la luz se maravillo, una estrella brillante y hermosa.

Pasaron horas antes de que pudiera bajar del auto, pasando del tranquilo paisaje de arboles, a muchos edificios, las luces se parecían a las de navidad, hasta el cielo se veía diferente, el aire salado se había escapado, solo quedaba un rastro en sus ropas gracias al abrazo con el anciano y en su cuello colgaba la estrella que siempre le recordaría de donde venia. El auto se detuvo por completo y su padre fue el primero en salir, era muy diferente a su casa… esta tenía dos pisos, un jardín y lo que parecía ser el lugar perfecto para guardar el auto. Min So abrió la puerta de su hija para que esta saliera a contemplar su nuevo hogar, So Eun parecía asustada y sus ojos conservaban el rojo del llanto, pero para los tres ese nuevo inicio era la esperanza del mañana.

El nuevo trabajo del Sang Don cayó del cielo, un viejo amigo de la escuela le ofreció un buen puesto y regalías que no tenía como trabajador independiente, una casa, buen sueldo y gracias a una entrevista, un puesto en una de las mejores escuelas privadas, claro que con una beca, ya que su situación económica no era del nivel del resto de los compañeros. La casa estaba amoblada, así que solo debían descargar las cajas y sus objetos personales, mientras Sang Don se dedicaba a entrar las pocas cosas que habían llevado Min So y So Eun se familiarizaban con la cocina y preparaban algo delicioso para cenar. La niña era una excelente cocinera, siempre ayudaba a su madre a preparar todos los alimentos ya que Min So no había conseguido trabajo luego de tenerla a ella, pero por supuesto que las posibilidades de trabajar como secretaria eran muy escasas, pero ya estando en Seúl las cosas cambiarían, sus dos padres trabajarían mientras So Eun se dedicaría por completo a cumplir con el exigente programa escolar, empezando desde mañana.

La primera noche paso en calma, los tres despertaron muy temprano San Don se fue primero que todos, Min So en cambio se arreglaba para llevar a su hija en el primer día de clases, cambiarse a mitad de año no era algo grato para los niños, habían menos posibilidades de hacer amistad, pero estaba confiada en que su hija conseguiría muchos amigos, siempre tuvo una buena personalidad y un encanto natural. La casa estaba bien ubicada así que no había necesidad de tomar transporte, Min So llevo a So Eun de la mano, a siete cuadras se alzo un gran edificio que en su entrada lucia las brillantes letras color dorado, para la pequeña. El uniforme gris era algo nuevo para So Eun, quien lucía una faldita de tablas en vez del viejo traje marinero, una camisa blanca y un moño rojo en su cuello y las inconfundibles coletas, ella estaba nerviosa de encontrarse con ese nuevo mundo, pero como le dijo el anciano, las personas son las misma aquí y en otro país, solo actúan diferente.

No tardaron en entrar, pero los niños no iban acompañados de sus padres, todos se bajan de sus respectivos autos negros y pasaban dentro del edificio, So Eun miro a su madre, como pidiendo una explicación a lo cual solo obtuvo una sonrisa. Su madre la llevo dentro y ambas entraron a la oficina de dirección, desde allí So Eun fue conducida a su sala de clases, su corazón hacia Bump Bump cuando la puerta se abrió, la sala era muy distinta a la humilde salita de su escuela, esta tenia pupitres separados y estaba llena de colores. La secretaria llevaba el expediente de ella en su mano y se lo entrego a la profesora del grupo. La niña parecía maravillada con la decoración, unas estrellas estaban en el marco de las ventanas y eran brillantes, la profesora abrió el expediente y leyó unas cosas antes de ponerse de pie, la secretaria se retiro de la sala y So Eun se quedo mirando una flor lila en la puerta, fue hasta que la profesora dio un aplauso para calmar los susurros de la clase.

-Niños quiero pedirles la bienvenida a nuestra nueva estudiante.- La profesora era joven y linda, igual su voz.- Ella viene de Busan así que espero puedan integrarla.- Le dio el paso para que se presentara.-

-Mi nombre es Choi So Eun.- dijo con una alegría poco conocida, era fresca y su entusiasmo contagioso, pensaba en las palabras del anciano y sentía confianza en sí misma. Hizo una pequeña reverencia mostrando sus buenos modales y con una sonrisa dejo ver el gusto que le causaba estudiar con sus nuevos compañeros.- por favor cuiden de mi.-

So Eun esperaba recibir un aplauso, quizás un par de sonrisas pero en cambio sus compañeros se le quedaron mirando, le pareció que esos niños eran demasiado serios, tenían la misma edad que ella, no había nada diferente. La profesora le señalo un puesto vacio, especialmente para ella, estaba justo al lado de la ventana, estaba sentado detrás de un chico con cabellos algo claros y al lado un chico de cabello rizado y negro. So Eun se dirigió así el asiento y dejo su bolso a un lago  y saco un cuaderno, era un cuaderno corriente… miro a su compañero del lado y él tenía un cuaderno de hojas celestes ¡wo! Era muy llamativo.

-Choi So Eun…- la voz de la profesora la llamo, a lo cual solo levanto su rostro para verla.- ¿podrías salir a resolver este ejercicio?.- La niña miro la pizarra y vio que no estaba escrito en coreano, pero su madre le había enseñado muy bien ingles ya que era secretaria tenía los conocimientos suficientes para dárselos a su hija. Ni tímida ni perezosa se levanto de su asiento y tomo el plumón negro, solo debía escribir la frase en pasado, no era muy larga y solo tenía un verbo regular.- veo que tienes un buen dominio del ingles, está perfecto.-

-mi mamá me enseño…- le dijo la niña a la profesora regresando a su puesto y sintiendo que había superado la prueba de iniciación, sus compañeros la vieron con ojos más penetrantes.-

So Eun se quedo mirando por la ventana, estaba en el segundo piso y la vista era hermosa, afuera el verde predominaba por todas partes, incluso habían jardines con flores, eso no parecía una escuela, sino un museo o biblioteca. El timbre del receso sonó y ella se puso de pie para ir al baño y quizás dar un paseo, pero antes de que tuviera una idea de que hacer la profesora la llamo hacia delante, al lado de la profesora estaba el chico del lado, no tenía una cara muy amistosa, pero estaba bien, no se conocían y quizás él era así siempre. Los dos niños salieron al pasillo, para So Eun eran los momentos más extraños, las salas parecían ser todas tan elegantes, hasta había una repisa especial para los trofeos, mientras que ella caminaba a su lado, el chico repetía mecánicamente las salas, los lugares importantes y mientras subían las escaleras volvía a sonar el timbre para las clases.

-tenemos que regresar!..-le dijo ella, mientras miraba hacia atrás deseando regresar antes de ser castigada, no quería dar esa impresión en el primer día de clases.-

-¿acaso no has escuchado nada de lo que dije?.- los ojos del niño eran estrechos, pero cuando la miraron estaban aun más juntos.- la profesora me dio autorización para recorrer todo el colegio, así que muévete…-

-no tienes que ser tan rudo..- le contesto haciendo un puchero y le siguió, no quería recorrer el colegio con alguien que tenía tan mal humor. Pero en vez de hacer otro gesto osco se sonrió y el mundo cobro color nuevamente, ¿acaso los chicos de cuidad eran tan cortos de genio?.-

-te llevare a un lugar genial.- le dijo con un poco de aprecio en la voz.-

Para ella las cosas nuevas eran divertidas, incluso cuando lucían un ceño fruncido, así que se quedo callada y le siguió los pasos, su cabello rizado era gracioso, muy divertido… primera vez que veía un chico con ese tipo de cabello, estaba tan al pendiente de mirar sus rizos que no se di cuenta del camino y de cómo había llegado a la terraza del edificio.

-¿esto también es parte de la escuela?- So Eun estaba tan sorprendida… estaban en el quinto piso, la cuidad se veía con sus edificios y casa, era increíble que esto fuera una escuela. Ella corrió hasta la reja que resguardaba la seguridad de las personas y puso sus manos en el entramado de metal, ¡wo era sorprendente! – ¡es tan grande!, y el cielo se ve tan…- el rostro de ella estaba pegado en las nubes, era hermoso sentir el aire de esa manera, era la primera vez que estaba tan cerca del cielo, cerró los ojos imaginando que estaba de nuevo en la playa esperando que los botes regresaran con la pesca del día, pero al abrirlos nuevamente estaba en el edificio de cemento y metal, So Eun se giro con la sonrisa más radiante que JunHo jamás había visto en ninguna otra chica, pero eso no fue lo sorprendente sino lo que vino a continuación, el choque del cuerpo frágil de esa niña chocando contra el de él, esa calidez de sus manos pegadas en la espalda, ¿Por qué tanto amor?, solo era un pedazo de cielo.

-no… hagas eso..- le pidió él, estaba seguro que su rostro se había puesto rojo.-

-lo siento! Es que… es tan lindo…- le dijo soltándolo, sin molestarse en verlo nuevamente mientras estiraba las manos al cielo y daba un giro, era lo más cercano a alejarse del cemento y las calles.-

-ya… tenemos que seguir.- se giro rápido para regresar a las clases, se había tomado más tiempo, pero nadie le diría nada a él, después de todo era el hijo de uno del padres más importantes de esta academia, el que siempre hacia donaciones generosas para impulsar la educación, a cambio de que sus hijos recibieran el trato que merecían.-

-sí…- la pequeña So Eun no tenía idea de con quién andaba, solo le importaba que él le había dado una hermosa vista y un refugio dentro de esta fantasía de clase alta.-


viernes, 25 de mayo de 2012



Signal

Voice of love


Una vez un anciano me dijo; “¿conoces a las sirenas? - yo era muy pequeña y no sabía mucho – siempre quise encontrar una, desde que fui joven pero nunca tuve la suerte de ver una hasta hoy que soy un viejo… las perlas brotan de tus ojos, brillantes y delicadas, no llores más por que tus lagrimas son muy preciadas”

Entonces no lo entendí, pero el tiempo me dejo ver la verdad de sus palabras, no soy una sirena y mis lágrimas no son perlas, pero nadie tiene el derecho de hacerme llorar, porque no quiero terminar como espuma en el mar… desaparecer entre las olas por culpa de un desamor.
Por espero aquí, sentada en la orilla del mar, viendo pasar los días, las noches, como cambia la luna y sube la marea… por favor, sigue mis señales, sigue mi voz…


=:=:=


Cuando era niño tuve mi primer amor… era una ángel hermoso, lleno de luz y su voz parecía un canto celestial. No tuve el valor para mostrar mis sentimientos, deje que ese amor se fuera lejos y ahora estoy perdido en el mar sin saber qué rumbo tomar, solo puedo sentir una dulce melodía que me llama… deseo desde el fondo de mi corazón que sea ella quien canta para mi.
¿Por qué no puedo olvidar? Solo era un niño y aun sigo escuchando mi corazón latiendo por su recuerdo.



Kim So Eun como Choi So Eun la dulce chica inocente
Lee JunHo como Lee JunHo el arrogante heredero de su hermano
Kim Hyung Joon como Kim Hyung Joon el perfecto hermano mayor de So Eun
Kim Sang Bum como Kim Sang Bum el eterno enamorado y mejor amigo de Kim Joon
Hwang ChanSung como Hwang ChanSung el gracioso amigo de JunHo
Ok Taec-Yeon como Taec-Yeon el súper galán del grupo
Nichkhun Horvejkul como Lee Nichkhun el pedante hermano mayor de JunHo
Jang Wooyoung como Jang Wooyoung el tímido y amable amigo de ChanSung
Go Ara como Go Ara la princesa odiosa que cree merecerlo todo
Bae Su Ji como Lee Su Ji la mejor amiga de la princesa odiosa
IU como Lee Ji Eun Hermana menor de Su Ji y amiga de So Eun

*****

Es mi primer Fic de la célebre pareja So Eun y JunHo, creo que a muchas personas les gustaría verlos juntos en la vida real, pero sabemos que los coreanos mantiene sus relaciones de pareja en secreto, así que me invente este cuento de cómo superar las cosas de la vida para conseguir la felicidad, espero que les guste y pronto estará el primer capítulo de esta linda historia de amor.

White Day



Un día blanco… ¿no es todo lo que desea una chica?, caminar con un ramo de flores y con cada paso su corazón se acelera, con cada respiro su pecho se aprieta, caminando largamente por ese pasillo teñido de rojo, con una mirada perdida y la sonrisa pegada en los labios. Sin importarle nada más que aquel que espera en el altar, sintiendo que sus ojos te llaman con insistencia y que lo único que deseas es besarlo y que el mundo se acabe.
JiHoo miro la entrada de la iglesia un fulgor la baño de pies a cabeza… GaEul parecía un verdadero ángel, flotando hacia él… ¿Qué había hecho para merecer tanta fortuna?, una mujer como aquella no se puede perder, este era un premio del cielo, jamás iba a apartarse de ella… no deseaba hacerlo.
Pero solo ellos eran los felices ya que uno estaba con el corazón partido YiJeong, no podía creer lo que estaba pasando, la desesperación lo traicionaba, era un loco herido, no podía respirar, imaginaba que era él quien esperaba al final del pasillo, que su mano tomaba la suya, deslizando la argolla, pero esa imagen jamás llegaría a concretarse, porque a esas horas, quien estaba a su lado, quien juraba ante dios era JiHoo, nadie más que él tendría el privilegio de ese ángel. Resignación, que palabra más odiosa, ¿Cómo podían emplearla para hacerles olvidar a los más grandes amores?, seguro fue alguien que jamás supo que era el amor, pero ya no tenía caso reprocharse, pues él la había perdido por miedo, por estupidez, en cambio JiHoo… él estuvo constantemente esperando por ella, con todo el dolor de su cuerpo, les deseaba felicidad.
Simplemente todo siguió su curso, nada pude simplemente desaparecer, solo cambia, se transforma en algo que nos hace falta.

jueves, 10 de mayo de 2012

Not More Chance




Igual que en los días anteriores, GaEul y JiHoo estaban juntos, como siempre debió ser, ese brillo en los ojos, ese amor profundo que no puede ocultarse bajo ninguna mascara, era amor verdadero. Solo había una persona que no estaba feliz con la escena YiJeong, quien miraba con deseo las caricias de GaEul, pero cuando las tuvo no supo cuidarlas, era el gran perdedor... y JiHoo estaba más atento a él, una vez lo dejo tranquilo pero en las segundas oportunidades no hay cabida para los errores.
Para un corazón roto no hay nada peor que dos corazónes ardientes, en ves de entibiarlo y darle consuelo, quema su exterior y duele aun más, así sentía el corazón de YiJeong, no soportaba el dolor de perderla, después de que él mismo la había apartado... JiHoo observaba a YiJeong, podía ver el deseo en su mirada y eso no le gustaba, no deseaba entrar en una pelea pero él había lastimado a GaEul, más de que nadie. Ël sentía miedo, no sabía si GaEul estaba con él por amor o si solo era una forma de agradecerle su apoyo, aunque su corazón le decia que estos sentimientos eran sinceros, la constante presencia de YiJeong lo hacían dudar y las dudas nunca habían sidos buenos consejeros.
En cambio GaEul no estaba pensando en nada más que en JiHoo, en las veces que estuvieron juntos en como su vida volvía a girar con ritmo y dulzura a su lado, como los planes de una familia se gestaban en su pecho, ella deseaba quedarse solo con él, ser sola para JiHoo. No todo funciona a la primera vez, a veces hay que cometer muchos errores antes de estar conformes con el resultados y quizás nunca se llegue a la perfección, pero lo perfecto no es siempre lo deseado.
Las líneas rojas del amor solo se cortan cuando un corazón es roto y jamás se vuelven a unir, ¿aun cuando se fuerzan?, aun así no puedes cambiar el hecho de ya no existe y sin embargo lo intentas con todas tus fuerzas, aun cuando hay cero posibilidades de que suceda. Así se sentía YiJeong, con las fuerzas para armar una guerra en una batalla perdida, mientras unos ven el amor como una guerra otros simplemente lo miran como el paraíso y al final eso es, un paraíso para los amantes dichosos de recibir el corazón del otro.
No hay nada más doloroso que perder en la lucha del amor, más cuando el vencedor es tan afortunado de tener a un angel a su lado, GaEul ya no sentía nada por YiJeong y estaba más segura que nunca de que su vida debía estar en unida a JiHoo para siempre.

The Past Comeback



A pesar de los sentimientos de culpa de GaEul, JiHoo intentaba decirle que todo estaba bien entre ellos, que a él no le importaba el pasado ni el porqué de las cosas, solo importaba que ella estaba bien, que no la dejaría caer y si ella caía, él le ayudaría a levantarse las veces que fuera necesario.
Pero cuando se pierde algo tan importante como la confianza es difícil para la persona perdonada aceptar el perdón, siempre estará escondido el temor de repetir los errores. Más cuando JiHoo la mirada con el mismo amor de antes, hacia nacer todas las ilusiones que tuvieron juntos... ¿Cómo era posible amar a alguien y sin saberlo?, como pudo equivocarse tanto al escoger, entre un amor verdadero y algo pasajero...
GaEul no era la única que estaba pasando por dilemas, YiJeong contaba el sonido del reloj, el supuesto amor de que le dio a GaEul se lo estaba dando a otra, un rostro distinto al de ella... pero seguía pensando en que la única vez que amo fue con ella... solo a ella.
JiHoo no quería volver a perder a su amor, aunque ella se resistía a los sentimientos de él, no descansaba en mostrarle cuando la amaba, como nunca dejo de hacerlo e incluso espero pacientemente por ella, no quería presionarla demasiado pero la ansias de sus labios ya no aguantaban más, una y otra vez estuvo tan cerca de su boca y como todas esas veces ella intentaba negarle ese placer, no para causarle dolor, pues ella era quien más sufría al negarse, sus manos, sus ojos... todo en él le provocaba amarlo. Entregarse de lleno a la pasión, en sus brazos sentirse amada por el único hombre que la podía hacer reír y llorar.
Todo toma su curso natural, a veces con más retrasos que los debidos, pero al final el camino siempre tiene un fin y quien persiste puede conseguirlo todo. Cuando el amor se hace más grande a cada instante no hay lugar donde esconderte, eso lo aprendió GaEul, JiHoo le hizo ver que su mundo y el de ella se cruzaban tantas veces que no podían separarse, iban lado a lado, no importaba que las metas fueran distintas, siempre llevaban tomados de la mano.
Finalmente donde ardió el fuego de su amor, se volvía a encender la pasión, con esos sentimientos dormidos, con las ganas de verse, de estrechar sus cuerpo... eso nadie podía negárselos, ni impedírselos, ni siquiera el regreso de YiJeong quien al verlos juntos... no dejo de pensar que dejarla a GaEul fue el peor error de su vida, viéndola así... con JiHoo, queriendo tomar de nuevo su lugar junto a ella... no, él debía luchar por ella, pero JiHoo no le dejaría entrar en la vida de ella.