White Day
Un día blanco… ¿no es todo lo que desea una chica?, caminar
con un ramo de flores y con cada paso su corazón se acelera, con cada respiro
su pecho se aprieta, caminando largamente por ese pasillo teñido de rojo, con
una mirada perdida y la sonrisa pegada en los labios. Sin importarle nada más
que aquel que espera en el altar, sintiendo que sus ojos te llaman con
insistencia y que lo único que deseas es besarlo y que el mundo se acabe.
JiHoo miro la entrada de la iglesia un fulgor la baño de
pies a cabeza… GaEul parecía un verdadero ángel, flotando hacia él… ¿Qué había
hecho para merecer tanta fortuna?, una mujer como aquella no se puede perder,
este era un premio del cielo, jamás iba a apartarse de ella… no deseaba
hacerlo.
Pero solo ellos eran los felices ya que uno estaba con el
corazón partido YiJeong, no podía creer lo que estaba pasando, la desesperación
lo traicionaba, era un loco herido, no podía respirar, imaginaba que era él
quien esperaba al final del pasillo, que su mano tomaba la suya, deslizando la
argolla, pero esa imagen jamás llegaría a concretarse, porque a esas horas,
quien estaba a su lado, quien juraba ante dios era JiHoo, nadie más que él
tendría el privilegio de ese ángel. Resignación, que palabra más odiosa, ¿Cómo
podían emplearla para hacerles olvidar a los más grandes amores?, seguro fue
alguien que jamás supo que era el amor, pero ya no tenía caso reprocharse, pues
él la había perdido por miedo, por estupidez, en cambio JiHoo… él estuvo
constantemente esperando por ella, con todo el dolor de su cuerpo, les deseaba
felicidad.
Simplemente todo siguió su curso, nada pude simplemente
desaparecer, solo cambia, se transforma en algo que nos hace falta.
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