Not More Chance
Igual que en los días anteriores, GaEul y JiHoo estaban juntos, como siempre debió ser, ese brillo en los ojos, ese amor profundo que no puede ocultarse bajo ninguna mascara, era amor verdadero. Solo había una persona que no estaba feliz con la escena YiJeong, quien miraba con deseo las caricias de GaEul, pero cuando las tuvo no supo cuidarlas, era el gran perdedor... y JiHoo estaba más atento a él, una vez lo dejo tranquilo pero en las segundas oportunidades no hay cabida para los errores.
Para un corazón roto no hay nada peor que dos corazónes ardientes, en ves de entibiarlo y darle consuelo, quema su exterior y duele aun más, así sentía el corazón de YiJeong, no soportaba el dolor de perderla, después de que él mismo la había apartado... JiHoo observaba a YiJeong, podía ver el deseo en su mirada y eso no le gustaba, no deseaba entrar en una pelea pero él había lastimado a GaEul, más de que nadie. Ël sentía miedo, no sabía si GaEul estaba con él por amor o si solo era una forma de agradecerle su apoyo, aunque su corazón le decia que estos sentimientos eran sinceros, la constante presencia de YiJeong lo hacían dudar y las dudas nunca habían sidos buenos consejeros.
En cambio GaEul no estaba pensando en nada más que en JiHoo, en las veces que estuvieron juntos en como su vida volvía a girar con ritmo y dulzura a su lado, como los planes de una familia se gestaban en su pecho, ella deseaba quedarse solo con él, ser sola para JiHoo. No todo funciona a la primera vez, a veces hay que cometer muchos errores antes de estar conformes con el resultados y quizás nunca se llegue a la perfección, pero lo perfecto no es siempre lo deseado.
Las líneas rojas del amor solo se cortan cuando un corazón es roto y jamás se vuelven a unir, ¿aun cuando se fuerzan?, aun así no puedes cambiar el hecho de ya no existe y sin embargo lo intentas con todas tus fuerzas, aun cuando hay cero posibilidades de que suceda. Así se sentía YiJeong, con las fuerzas para armar una guerra en una batalla perdida, mientras unos ven el amor como una guerra otros simplemente lo miran como el paraíso y al final eso es, un paraíso para los amantes dichosos de recibir el corazón del otro.
No hay nada más doloroso que perder en la lucha del amor, más cuando el vencedor es tan afortunado de tener a un angel a su lado, GaEul ya no sentía nada por YiJeong y estaba más segura que nunca de que su vida debía estar en unida a JiHoo para siempre.
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